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Psicología infantil en Cartagena

Niños

En Psic 3 ofrecemos tratamientos de psicología infantil para ayudar a los más pequeños a desarrollarse como personas y encontrar un equilibrio emocional lo antes posible.

Venga a la consulta de Cartagena para que le tratemos:

Miedos

A lo largo de su desarrollo, los niños padecen y experimentan numerosos miedos. La mayoría son pasajeros. El miedo a la separación, a personas extrañas, a la oscuridad o a la escuela irán apareciendo y desapareciendo en determinadas edades. Estos miedos les ayudarán a enfrentarse de forma adecuada a situaciones difíciles y amenazantes con las que se encontrarán a lo largo de su vida.

El miedo es la reacción normal y adaptativa que experimentamos cuando nos enfrentamos a estímulos que implican peligro. Tanto en los humanos como en los animales, aparecen diferentes tipos de estrategias de conducta que van desde la inmovilidad total hasta los ataques de pánico con huida desesperada de la fuente de peligro. Los sentimientos que aparecen con el miedo son sensaciones desagradables más o menos intensas (desde el simple malestar hasta el terror), urgencia de escapar y gritar, irritabilidad, ira, agresividad, falta de concentración, pensamientos irreales o distorsionados, etc.

Si el miedo continúa durante un periodo de tiempo largo, producirá fatiga, dificultad para dormir, insomnio, pesadillas, pérdida del apetito, facilidad para sobresaltarse, agresión y evitación de cualquier situación temida.

Los niños más pequeños tienen miedos a seres imaginarios, ruidos fuertes, al daño físico, a la oscuridad, separación de los padres, a la escuela, animales, mientras que los adolescentes padecen más temores a hacer el ridículo, al fracaso escolar, a ser observado, al aspecto físico, a las relaciones sociales, a la muerte etc. El sexo y la clase social son variables que influirán en los tipos y formas de manifestar los miedos.

Psic 3 pintura figura de niños

Enuresis

Se define como la persistencia de micciones inapropiadas más allá de la edad en la que se alcanza el control vesical (4-5 años como edad extrema). Puede ser diurna, cuando la pérdida involuntaria de orina ocurre durante las horas del día, o nocturna, cuando sucede durante el sueño.

Los estudios científicos y psicológicos indican que la enuresis puede tener un tratamiento activo como pasivo.

El tratamiento activo consiste brevemente en medicación apropiada (imipramina, arginina, anticolinérgicos, etc.) para modificar el ánimo del niño, así como la dilatación de la vejiga que está íntimamente relacionada con la capacidad de contención y eliminación de la misma. También existen una serie de prácticas, orientadas a desarrollar el control del esfínter vesical (ejercicios de control de la micción), así como ciertas conductas que previenen la enuresis nocturna (como, por ejemplo, dejar de ingerir líquidos varias horas antes de acostarse).

Otra manera práctica es la utilización de pequeños dispositivos eléctricos que al detectar humedad en sus sensores activan una alarma, que haría despertar al niño y detener la micción. Algunos estudios indican que su esta terapia conductual ha dado buenos resultados, en cuanto a que los niños se les enseña a reaccionar frente a un estímulo (el fisiólogo ruso Pavlov ya da cuenta de que un estímulo a, en este caso la micción incontrolada, condiciona una respuesta b, en este caso la contracción del esfínter vesical, que al ser aprendida puede prevalecer en el tiempo como un acto reflejo).
Psic 3 pintura figura de niño

El tratamiento pasivo, según algunos profesionales que lo defienden, es esperar lo suficiente, hasta que esta irregularidad se normalice en forma natural antes de la adolescencia.

Es importante resaltar que el entorno familiar del niño es importante. Las atenciones, afecto y comprensión por parte de sus cuidadores aseguran que el niño aprenda realmente prácticas que pueden ser útiles en el tratamiento de la enuresis, y además favorecen ostensiblemente su recuperación.
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Depresión infantil

Los adolescentes y los niños pueden sufrir de depresión como los adultos. Se habla en estos casos de depresión infantil. Esta alteración se presenta de muchas formas. Se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con las capacidades y acción de la persona por más de dos semanas consecutivas. Normalmente todo ser humano hace depresión en situaciones de maltrato específicas. 

Los niños que han experimentado una pérdida importante o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. Dos son los factores de riesgo más destacados en esta condición. En primer lugar, tiende a presentarse en algunas familias. Y, en segundo lugar, puede haber situaciones de maltrato o de pérdidas específicas. Es así como niños y adolescentes deprimidos pueden mostrar cambios en su modo de ser habitual. Aquel que era muy sociable pasa a estar solo la mayor parte del tiempo. O pierde interés por todo. Y las cosas de que gustaba dejan de agradarlo. Igualmente, en ocasiones los niños y adolescentes deprimidos pueden manifestar que quisieran estar muertos o pueden hablar de suicidio. También, tratando de sentirse mejor pueden recurrir al alcohol u otras drogas.
Psic 3 dibujo animado con libros

Por otra parte ocurre mucho que se portan mal en la casa y en la escuela sin que nadie se dé cuenta de que están sufriendo de depresión porque eventualmente no parecen estar tristes y se confunde con mala conducta. Algunas veces le confiesan al maestro o al trabajador social escolar que están tristes o que son infelices.

Hiperactividad

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético. Se estima que afecta entre un 5 y un 7% de la población infantil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos.

Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, hiperactividad, inestabilidad emocional e impulsividad. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): "Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)".

Esta disfunción neurobiológica fue reconocida primero en la edad infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor 
Psic 3 huellas de manos de colores diferentes

comprendida, se observó que podía persistir y manifestarse más allá de la adolescencia. Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60 y el 75% de los niños con TDAH continúa presentando el trastorno hasta la vida adulta.

Históricamente esta enfermedad ha recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que dificulta las consultas de la literatura especializada (ver cuadro). Cabe agregar que el acrónimo inglés ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) es ampliamente utilizado para referirse a este síndrome.

Ansiedad infantil

Los trastornos de ansiedad son la forma más común de psicopatología en niños al igual que en adultos. En los últimos años ha aumentado la investigación sobre los trastornos de ansiedad infantil descubriéndose que la existencia de este trastorno puede favorecer la aparición de cuadros depresivos y de trastornos de conducta y además ser un factor de riesgo para el padecimiento de trastornos mentales en la vida adulta.

Las manifestaciones de la ansiedad son similares a las descritas para el adulto, revistiendo características especiales las fobias (por tratarse de temores a la oscuridad, los animales y a la separación de los seres queridos y presentando una evolución favorable con tendencia a ser transitorias) y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (por ser una patología de inicio generalmente en la niñez y requerir un tratamiento farmacológico con psicoestimulantes).

El tratamiento de la ansiedad infantil consistiría en la aplicación de fármacos ansiolíticos a bajas dosis o bien de antidepresivos a dosis adecuadas para tratar la ansiedad, que por lo general suelen ser superiores a las dosis antidepresivas. La psicoterapia es una modalidad de tratamiento complementaria a la farmacología en determinados casos y en otros sería la terapia de elección.