Los adolescentes y los niños pueden sufrir de depresión como los adultos. Se habla en estos casos de depresión infantil. Esta alteración se presenta de muchas formas. Se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con las capacidades y acción de la persona por más de dos semanas consecutivas. Normalmente todo ser humano hace depresión en situaciones de maltrato específicas.
Los niños que han experimentado una pérdida importante o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. Dos son los factores de riesgo más destacados en esta condición. En primer lugar tiende a presentarse en algunas familias. Y en segundo lugar, puede haber situaciones de maltrato o de pérdidas específicas. Es así como niños y adolescentes deprimidos pueden mostrar cambios en su modo de ser habitual. Aquel que era muy sociable pasa a estar solo la mayor parte del tiempo. O pierde interés por todo. Y las cosas de que gustaba dejan de agradarlo. Igualmente, en ocasiones los niños y adolescentes deprimidos pueden manifestar que quisieran estar muertos o pueden hablar de suicidio. También, tratando de sentirse mejor pueden recurrir al alcohol u otras drogas.
Por otra parte ocurre mucho que se portan mal en la casa y en la escuela sin que nadie se dé cuenta de que están sufriendo de depresión porque eventualmente no parecen estar tristes y se confunde con mala conducta. Algunas veces le confiesan al maestro o al trabajador social escolar que están tristes o que son infelices. |